Zofar responde otra vez
Zofar responde desde su propia agitación con un retrato del breve triunfo del malvado: se traga las riquezas y las vomita, guarda el mal bajo la lengua hasta que se vuelve veneno de cobra. Lo llama la porción que Dios asigna, y no ofrece nada más.
20 1Entonces respondió Zofar el naamatita: 2«Por eso mis pensamientos turbados me obligan a responder, a causa de la agitación que hay dentro de mí. 3Oigo una reprensión que me deshonra, y de mi entendimiento un espíritu me impulsa a replicar. 4Seguramente sabes cómo ha sido desde tiempos antiguos, desde que el hombre fue puesto sobre la tierra: 5el triunfo de los malvados es breve, y el gozo del impío dura solo un momento. 6Aunque su orgullo alcance los cielos y su cabeza toque las nubes, 7perecerá para siempre, como su propio excremento; los que lo habían visto preguntarán: “¿Dónde está?”. 8Volará como un sueño, y no se le hallará más, ahuyentado como una visión de la noche. 9El ojo que lo vio no lo verá más; su lugar ya no lo contemplará. 10Sus hijos mendigarán a los pobres; sus propias manos deberán devolver sus riquezas. 11El vigor juvenil que llena sus huesos yacerá con él en el polvo. 12Aunque el mal sea dulce en su boca y lo esconda debajo de su lengua, 13aunque le pese soltarlo y lo retenga en su boca, 14su comida se le agriará en el estómago; se convertirá en veneno de cobras dentro de él. 15Se traga riquezas, pero las vomita; Dios las arroja de su vientre. 16Chupa veneno de cobras; los colmillos de la víbora lo matan. 17Nunca contemplará los arroyos, los ríos que fluyen con miel y crema. 18Deberá devolver el fruto de su trabajo sin haberlo tragado; no disfrutará de la ganancia de su comercio. 19Porque aplastó y abandonó a los pobres; se apoderó de una casa que no había construido. 20Porque su interior no conoció la paz, no escapará con las cosas que codiciaba. 21Nada le quedó por devorar; por eso su prosperidad no perdurará. 22En la plenitud de su abundancia, la angustia lo alcanzará; todo el peso de la miseria caerá sobre él. 23Cuando haya llenado su vientre, Dios desatará el ardor de su ira contra él y la hará llover sobre él como su alimento. 24Aunque huya del arma de hierro, una flecha de bronce lo atravesará. 25La saca, y le sale del cuerpo; la punta reluciente sale de su hiel. El terror cae sobre él. 26Densas tinieblas acechan sus tesoros; un fuego que nadie encendió lo consumirá y devorará todo lo que quede en su tienda. 27Los cielos expondrán su culpa, y la tierra se levantará contra él. 28Toda la riqueza de su casa será arrastrada, barrida en el día de la ira de Dios. 29Esta es la porción que Dios da al malvado, la herencia que Dios le tiene señalada».