El remanente huye a Egipto
Johanán y los demás llaman mentiroso a Jeremías, niegan que nuestro Padre lo haya enviado y culpan a Baruc; luego llevan a todo el remanente a Egipto, Jeremías entre ellos. En Tafnes él entierra piedras donde se alzará el trono de Nabucodonosor. El peligro del que huyeron va tras ellos.
43 1Cuando Jeremías terminó de decir a todo el pueblo todas las palabras de su Padre—todas las palabras que su Padre le había enviado a hablarles. 2Azarías hijo de Osaías, Johanán hijo de Carea y todos los hombres arrogantes le dijeron a Jeremías: «¡Mientes! Nuestro Padre no te envió a decir: “No vayan a establecerse en Egipto”. 3No, Baruc hijo de Nerías te está incitando contra nosotros, para entregarnos a los babilonios, para que nos maten o nos lleven cautivos a Babilonia».
4Así que Johanán hijo de Carea, todos los jefes de las tropas y todo el pueblo desobedecieron la voz de nuestro Padre de quedarse en la tierra de Judá. 5Entonces Johanán hijo de Carea y todos los jefes de las tropas tomaron a todo el remanente de Judá que había vuelto de todas las naciones donde había sido dispersado, para habitar en la tierra de Judá: 6a los hombres, las mujeres, los niños, las hijas del rey y a todos los que Nabuzaradán, capitán de la guardia, había dejado con Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Safán, junto con el profeta Jeremías y Baruc hijo de Nerías. 7Así que entraron en Egipto, desobedeciendo la voz de nuestro Padre, y llegaron hasta Tafnes.
8Entonces vino la palabra de nuestro Padre a Jeremías en Tafnes:
9«Toma en tu mano piedras grandes y entiérralas en el barro, en el pavimento de ladrillos que está a la entrada del palacio del faraón en Tafnes, a la vista de los hombres de Judá. 10Luego diles: “Así dice el Padre de los ejércitos del cielo, nuestro Padre de Israel: He aquí, mando a buscar a mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia, y pondré su trono sobre estas piedras que aquí enterré, y él extenderá su dosel real sobre ellas. 11Vendrá y herirá a Egipto: muerte para los destinados a la muerte, cautiverio para los destinados al cautiverio y espada para los destinados a la espada. 12Prenderé fuego a los templos de los dioses de Egipto; Nabucodonosor los quemará y se los llevará cautivos. Se envolverá con la tierra de Egipto como el pastor que se envuelve con su manto, y saldrá de allí sin sufrir daño. 13Hará pedazos las columnas sagradas de Heliópolis en la tierra de Egipto y quemará los templos de los dioses de Egipto”». a a v13 Aquí «Bet-semes» («casa del sol») es la ciudad egipcia que los griegos llamaban Heliópolis, el centro del culto egipcio al sol, y no la población del mismo nombre en Judá.