El conflicto que nace del deseo
Las peleas vienen de los deseos que combaten por dentro; no tienen porque no piden, y cuando piden, piden mal. La amistad con el mundo es enemistad con nuestro Padre, pero él da mayor gracia. Acérquense a él, y dejen de planear el mañana como si la vida no fuera neblina.
4 1¿De dónde vienen las guerras y las contiendas entre vosotros? ¿No es de vuestros deseos que combaten en vuestro interior? 2Deseáis y no tenéis, así que matáis. Codiciáis y no podéis alcanzarlo, así que reñís y combatís. No tenéis, porque no pedís. 3Pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastarlo en vuestros propios placeres. 4¡Gente adúltera! ¿No sabéis que la amistad con el mundo es enemistad contra nuestro Padre? Cualquiera que decide ser amigo del mundo se hace enemigo de nuestro Padre. 5¿O pensáis que en vano dice la Escritura que el espíritu que él puso en nosotros anhela celosamente? 6Pero él da mayor gracia. Por eso dice la Escritura: «Nuestro Padre resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes».
7Someteos, pues, a nuestro Padre. Resistid al diablo, y él huirá de vosotros. 8Acercaos a nuestro Padre, y él se acercará a vosotros. Limpiad vuestras manos, pecadores; purificad vuestros corazones, vosotros de doble ánimo. 9Afligíos, lamentaos y llorad. Convertid vuestra risa en llanto y vuestro gozo en tristeza. 10Humillaos delante de nuestro Padre, y él os exaltará.
11No habléis mal los unos de los otros, hermanos. El que habla mal de un hermano, o lo juzga, habla mal de la ley y la juzga. Pero si juzgas la ley, no eres cumplidor de ella, sino juez. 12Uno solo es el que da la ley y juzga, el que puede salvar o destruir. Tú, ¿quién eres para juzgar a tu prójimo?
No os jactéis del mañana
13¡Vamos ahora, vosotros que decís: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, negociaremos y ganaremos»! 14No sabéis lo que traerá el mañana. ¿Qué es vuestra vida? Porque sois neblina que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece. 15En cambio, deberíais decir: «Si nuestro Padre quiere, viviremos y haremos esto o aquello». 16Pero ahora os jactáis en vuestra arrogancia. Toda jactancia semejante es mala. 17Así que, al que sabe hacer el bien y no lo hace, le es pecado.