¿Hasta cuándo, Padre mío?
Un profeta discute con honestidad con su Padre sobre por qué el mal queda sin castigo, y pasa de la queja a una de las declaraciones de confianza más audaces de la Escritura.
1 1La profecía que vio el profeta Habacuc. 2¿Hasta cuándo, Padre mío, he de clamar por ayuda, y no escuchas? Clamo a ti: «¡Violencia!», pero no salvas.
Violencia por todas partes
3¿Por qué me haces mirar tanta maldad, y por qué contemplas impasible cómo se hace el mal? Destrucción y violencia hay delante de mí; surge el conflicto y se extiende la contienda por todas partes. 4Por eso la ley está paralizada, y la justicia nunca se cumple. Porque los impíos rodean a los justos; por eso la justicia sale torcida.
Mira lo que estoy haciendo
5«Mirad entre las naciones, y observad; quedaos del todo atónitos. Porque voy a realizar en vuestros días una obra que no creeríais aunque se os contara. 6Porque mirad: voy a levantar a los babilonios, esa nación feroz e impetuosa, que recorre la anchura de la tierra para apoderarse de moradas ajenas. 7Son temibles y espantosos; su justicia y su dignidad proceden de sí mismos y de nadie más. 8Sus caballos son más veloces que leopardos, más fieros que lobos al anochecer. Sus jinetes se lanzan al ataque; sus jinetes vienen de lejos, volando como águila que se apresura a devorar. 9Todos vienen dispuestos a la violencia, todos los rostros avanzando hacia adelante; juntan cautivos como arena. 10Se burlan de los reyes, y los gobernantes son para ellos motivo de risa. Se ríen de toda fortaleza; levantan rampas de tierra y la toman. 11Luego pasan como el viento y siguen de largo; hombres culpables, cuya propia fuerza es su dios».
¿No eres tú desde la eternidad?
12¿No eres tú desde la eternidad, Padre mío, Santo mío? No moriremos. Padre mío, tú los has designado para el juicio; Roca mía, tú los has establecido para la corrección. a a v12 La Roca es uno de los nombres poéticos más antiguos del Antiguo Testamento para nuestro Padre: firme, inamovible, fiel en el pacto. Habacuc se vuelve a la Roca en busca de seguridad aun mientras cae el juicio. 13Tus ojos son demasiado puros para mirar el mal, y no puedes contemplar el agravio. ¿Por qué, entonces, miras a los traidores y callas cuando el impío devora al que es más justo que él? 14Has hecho a los hombres como los peces del mar, como criaturas que se arrastran y no tienen quien las gobierne. 15A todos ellos los saca con anzuelo; los arrastra con su red; los recoge en su red barredera, y por eso se regocija y se alegra. 16Por eso ofrece sacrificios a su red y quema ofrendas a su red barredera; porque gracias a ellas se enriquece y su comida es abundante. 17¿Seguirá, entonces, vaciando su red, aniquilando sin piedad a las naciones para siempre?