Firmes en la libertad de Cristo
Cristo compró la libertad, así que Pablo advierte que la circuncisión los pondría otra vez bajo toda la ley. Pero libertad no es libertinaje: el amor sirve, y las obras de la carne destrozan una iglesia y dejan a las personas fuera del reino de nuestro Padre, mientras el Espíritu hace crecer amor, gozo, paz, paciencia.
5 1Cristo nos libertó para la libertad. Así que estén firmes, y no se sometan de nuevo al yugo de la esclavitud.
2Escuchen: yo, Pablo, les digo que, si se dejan circuncidar, Cristo de nada les aprovechará. 3De nuevo testifico: todo hombre que acepta la circuncisión está obligado a cumplir toda la ley. 4Ustedes que buscan ser justificados por la ley están separados de Cristo; han caído de la gracia. 5Pues por el Espíritu Santo, mediante la fe, esperamos anhelantes la esperanza de la justicia. 6Porque en Cristo Jesús de nada vale la circuncisión ni la incircuncisión, sino la fe que actúa por medio del amor.
7Ustedes corrían bien. ¿Quién les cerró el paso para que no obedecieran a la verdad? 8Esta persuasión no viene de nuestro Padre, que los llama. 9Un poco de levadura leuda toda la masa. 10Confío en el Señor de que ustedes no pensarán de otra manera; pero el que los perturba llevará su condenación, quienquiera que sea.
11Pero, hermanos, si yo aún predico la circuncisión, ¿por qué todavía me persiguen? Entonces se habría abolido el escándalo de la cruz. 12¡Ojalá que los que los perturban se mutilaran a sí mismos! a a v12 Pablo vuelve el cuchillo con dureza: si de cortar se trata, que los maestros de la circuncisión lleguen hasta el final.
13Ustedes, hermanos, fueron llamados a la libertad; solo que no usen esa libertad como pretexto para la carne, sino sírvanse los unos a los otros por medio del amor.
14Porque toda la ley se cumple en un solo mandamiento: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo».
15Pero, si se muerden y se devoran unos a otros, tengan cuidado, no sea que se destruyan los unos a los otros.
16Digo, pues: anden por el Espíritu, y no satisfarán los deseos de la carne. 17La naturaleza pecaminosa desea lo que se opone al Espíritu, y el Espíritu lo que se opone a la naturaleza pecaminosa; están en conflicto, de modo que ustedes no hacen lo que quieren. 18Pero, si son guiados por el Espíritu, no están bajo la ley. 19Las obras de la naturaleza pecaminosa son evidentes: inmoralidad sexual, impureza, desenfreno, 20idolatría, hechicería, enemistades, contiendas, celos, arrebatos de ira, ambiciones egoístas, disensiones, sectarismos, 21envidias, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas. Les advierto ahora, como ya se lo advertí antes: los que practican tales cosas no heredarán el reino de nuestro Padre.
22Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, 23mansedumbre, dominio propio. Contra tales cosas no hay ley. 24Y los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa con sus pasiones y deseos. 25Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. 26No nos hagamos vanagloriosos, provocándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.