El evangelio de Pablo confirmado en Jerusalén
Pablo lleva su evangelio a Jerusalén y las columnas no le añaden nada. Más tarde confronta a Pedro cara a cara por apartarse, por miedo, de las mesas de los gentiles. Nadie es justificado por cumplir la ley; Pablo vive ahora por la fe en el Hijo de nuestro Padre.
2 1Catorce años después subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también a Tito. 2Subí por revelación y les expuse el evangelio que predico entre los gentiles —en privado, a los que eran tenidos en estima— para no estar corriendo, o haber corrido, en vano. 3Pero ni siquiera Tito, que estaba conmigo, siendo griego, fue obligado a circuncidarse. 4Esto fue a causa de los falsos hermanos, introducidos a escondidas, que se infiltraron para espiar la libertad que tenemos en Cristo Jesús, con el fin de esclavizarnos. 5No cedimos ante ellos ni por un instante, para que la verdad del evangelio permaneciera con ustedes. 6En cuanto a los que eran tenidos en estima —lo que fueran no me importa; nuestro Padre no hace acepción de personas—, los que eran tenidos en estima nada me añadieron. 7Al contrario, vieron que me había sido confiado el evangelio para los incircuncisos, como a Pedro para los circuncisos. 8Porque el que actuó en Pedro para el apostolado a los circuncisos, actuó también en mí para los gentiles. 9Reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Pedro y Juan —tenidos por columnas— nos dieron a mí y a Bernabé la diestra de compañerismo: nosotros iríamos a los gentiles, y ellos a los circuncisos. 10Solo pidieron que nos acordáramos de los pobres, lo cual precisamente yo estaba deseoso de hacer.
Pablo reprende a Cefas en Antioquía
11Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le hice frente cara a cara, porque era de condenar. 12Antes de que llegaran algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero cuando llegaron, se retrajo y se apartó, por temor a los de la circuncisión. a a v12 «Los de la circuncisión» — cristianos judíos que insistían en que los creyentes gentiles debían circuncidarse para ser plenamente aceptados. 13Los demás judíos se le unieron en esa hipocresía, de modo que aun Bernabé fue arrastrado por la hipocresía de ellos. 14Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: «Si tú, siendo judío, vives como gentil y no como judío, ¿cómo puedes obligar a los gentiles a vivir como judíos?»
15Nosotros somos judíos de nacimiento y no pecadores de entre los gentiles; 16sin embargo, sabemos que una persona no es justificada delante de Dios por las obras de la ley, sino mediante la fe en Jesucristo. También nosotros confiamos en Cristo Jesús, para ser justificados por la fe en Cristo, y no por las obras de la ley; porque por las obras de la ley nadie será justificado. 17Pero si, buscando ser justificados en Cristo, nosotros mismos también resultamos ser pecadores, ¿es entonces Cristo servidor del pecado? ¡De ninguna manera! 18Porque si vuelvo a edificar lo que destruí, me pruebo a mí mismo transgresor. 19Porque por la ley yo morí a la ley, a fin de vivir para nuestro Padre. 20He sido crucificado con Cristo. Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Y la vida que ahora vivo en el cuerpo, la vivo por la fe en el Hijo de nuestro Padre, quien me amó y se entregó a sí mismo por mí. 21No rechazo la gracia de nuestro Padre; porque si la justicia viene por la ley, entonces Cristo murió en vano.