Lamento sobre Tiro
Un canto fúnebre por Tiro como un barco magnífico, con tablas de ciprés, mástil de cedro y vela de lino egipcio, tripulado y abastecido por socios comerciales de todas partes, cada uno nombrado. El viento del este lo quiebra en alta mar, y los marineros en la orilla se echan polvo sobre la cabeza y entonan este lamento.
27 1Vino a mí la palabra de nuestro Padre:
2«Y tú, hijo de hombre, entona un lamento sobre Tiro, 3y di a Tiro, que habita en las puertas del mar, mercader de los pueblos de muchas costas: Así dice el Padre Soberano: “Tiro, tú dijiste: ‘Yo soy perfecta en hermosura.’ 4Tus límites están en el corazón de los mares; tus constructores perfeccionaron tu hermosura. 5Construyeron todas tus tablas con cipreses de Senir; tomaron un cedro del Líbano para hacerte un mástil. 6Hicieron tus remos con las encinas de Basán; hicieron tu cubierta de marfil incrustado en ciprés de las costas de Chipre. 7Tu vela era de fino lino bordado de Egipto, que te servía de estandarte; tu toldo era de azul y púrpura de las costas de Elisa. 8Los habitantes de Sidón y de Arvad eran tus remeros; tus hombres diestros, oh Tiro, estaban en ti como tus pilotos. 9Los ancianos de Biblos y sus hombres diestros estaban en ti, calafateando tus junturas; todas las naves del mar con sus marineros venían a ti para negociar tus mercancías. 10Persia, Lud y Fut estaban en tu ejército, como tus hombres de guerra. Colgaban en tus muros el escudo y el yelmo, dándote esplendor. 11Los hombres de Arvad y tu propio ejército estaban sobre tus muros en derredor, y los gamadeos estaban en tus torres. Colgaban sus escudos en tus muros en derredor; ellos perfeccionaron tu hermosura.
12»Tarsis comerciaba contigo por tu abundante riqueza de toda clase, cambiando plata, hierro, estaño y plomo por tus mercancías.
13»Javán, Tubal y Mesec comerciaban contigo con vidas humanas y utensilios de bronce.
14»Desde Bet-togarma cambiaban caballos, corceles de guerra y mulos por tus mercancías.
15»Los hombres de Dedán comerciaban contigo; muchas costas eran tus mercados, pagándote con colmillos de marfil y ébano.
16»Aram comerciaba contigo por tus abundantes mercancías, cambiando turquesa, púrpura, obra bordada, fino lino, coral y rubíes por tus mercancías.
17»Judá y la tierra de Israel comerciaban contigo: trigo de Minit, panizo, miel, aceite y bálsamo.
18»Damasco comerciaba contigo por tus muchas mercancías, por tu gran riqueza de toda clase, con vino de Helbón y lana de Zahar. 19Vedán y Javán, desde Uzal, cambiaban por tus mercancías; hierro forjado, casia y caña aromática estaban entre tus mercancías.
20»Dedán comerciaba contigo con paños preciosos para carros.
21»Arabia y todos los príncipes de Cedar eran tus clientes, negociando con corderos, carneros y machos cabríos.
22»Los mercaderes de Sabá y de Raama traficaban contigo, pagando con lo mejor de todas las especias, toda piedra preciosa y oro por tus mercancías.
23»Harán, Cane y Edén, los mercaderes de Sabá, Asur y Quilmad comerciaban contigo. 24Estos comerciaban contigo con vestidos preciosos, con telas de azul y bordadas, y con alfombras de tejido de colores, atadas con cordones y aseguradas, en tu mercado. 25Las naves de Tarsis llevaban tus mercancías en caravana. Así te llenaste y quedaste muy cargada en el corazón de los mares. 26Tus remeros te condujeron a las grandes aguas; el viento del oriente te quebró en el corazón de los mares. 27Tus riquezas, tus mercancías, tus productos, tus marineros y tus pilotos, tus calafates, tus negociantes de mercancías, y todos tus guerreros que están en ti, con todo el resto de los que van a bordo, se hunden en el corazón de los mares en el día de tu caída. 28Al estruendo del clamor de tus pilotos tiembla la campiña. 29Todos los que empuñan el remo, los marineros y todos los pilotos del mar, descienden de sus naves; se ponen de pie en tierra, 30y alzan su voz sobre ti y claman amargamente. Echan polvo sobre sus cabezas y se revuelcan en la ceniza; 31se rapan la cabeza por ti y se visten de cilicio, y lloran por ti con amargura de alma, con amargo duelo. 32En su lamento entonan una endecha por ti y se lamentan sobre ti: ”¿Quién fue jamás como Tiro, como la que ha sido silenciada en medio del mar?“ 33Cuando tus mercancías salían de los mares, saciabas a muchos pueblos; con tu abundante riqueza y tus mercancías enriquecías a los reyes de la tierra. 34Ahora estás destrozada por los mares en las profundidades de las aguas; tus mercancías y toda tu tripulación se han hundido contigo. 35Todos los habitantes de las costas están atónitos por ti, y sus reyes se estremecen de horror; sus rostros están demudados. 36Los mercaderes entre los pueblos silban contra ti; te has vuelto un espanto y dejarás de existir para siempre.”»