Vivid como hijos de luz
Imiten a nuestro Padre como los hijos imitan a sus padres, y que el amor se parezca a Cristo entregándose a sí mismo. Pablo contrasta las tinieblas con la luz, la embriaguez con el Espíritu, y luego aplica la sumisión mutua al matrimonio, pidiendo a los esposos que amen como Cristo amó a la iglesia.
5 1Sed, pues, imitadores de nuestro Padre, como hijos amados. 2Andad en amor, como Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio de olor fragante a nuestro Padre.
3Que la inmoralidad sexual, toda impureza o avaricia ni siquiera se nombren entre vosotros, como conviene a los santos. 4La grosería, las palabras necias y las bromas obscenas no tienen lugar entre vosotros; dad gracias más bien. 5Sabed esto: ningún inmoral sexual, impuro o avaro —que es un idólatra— tiene herencia alguna en el reino de Cristo y de nuestro Padre.
6Que nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de nuestro Padre sobre los que desobedecen. 7Por tanto, no os hagáis partícipes con ellos;
8porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; vivid como hijos de luz 9(porque el fruto de la luz se halla en todo lo que es bueno, recto y verdadero), 10y procurad discernir lo que es agradable al Señor. 11No participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien ponedlas al descubierto. 12Porque vergonzoso es aun hablar de las cosas que ellos hacen en secreto. 13Pero cuando algo queda al descubierto por la luz, se hace visible, 14porque todo lo que se hace visible es luz. Por eso dice: «Despierta, tú que duermes, y levántate de los muertos, y Cristo te alumbrará». a a v14 Es probable que se trate de un himno cristiano primitivo o de un llamado bautismal; no cita directamente del Antiguo Testamento.
15Mirad, pues, con cuidado cómo andáis, no como necios, sino como sabios, 16aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. 17Por tanto, no seáis insensatos, sino entended cuál es la voluntad del Señor. 18No os embriaguéis con vino, pues eso es vida disoluta; antes bien, sed llenos del Espíritu Santo. 19Hablaos unos a otros con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestro corazón, 20dando gracias siempre y por todo a nuestro Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, 21sometiéndoos unos a otros en reverencia a Cristo.
Amad como Cristo amó
22Las casadas estén sujetas a sus propios maridos como al Señor. 23Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, su cuerpo, y él mismo es su Salvador. 24Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
25Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, 26para santificarla, habiéndola purificado con el lavamiento del agua por la palabra, 27a fin de presentar la iglesia ante sí mismo gloriosa —sin mancha, arruga ni cosa semejante—, sino santa y sin defecto. 28Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. 29Porque nadie aborreció jamás a su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, como también Cristo a la iglesia, 30porque somos miembros de su cuerpo. 31«Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne». 32Grande es este misterio; y yo digo que se refiere a Cristo y a la iglesia. 33Por lo demás, cada uno de vosotros ame a su mujer como a sí mismo, y la mujer respete a su marido.