Tiempo para todo
Todo tiene su tiempo, nacer y morir, guerra y paz, y nadie puede abarcar todo lo que Dios ha hecho, aunque él puso la eternidad en el corazón humano. La corrupción ocupa el lugar de la justicia. Personas y animales respiran el mismo aliento y comparten una misma tumba.
3 1Todo tiene su tiempo, y hay un momento para cada asunto bajo el cielo: 2tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; 3tiempo de matar, y tiempo de sanar; tiempo de derribar, y tiempo de edificar; 4tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de lamentar, y tiempo de danzar; 5tiempo de esparcir piedras, y tiempo de recoger piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; 6tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; 7tiempo de rasgar, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; 8tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.
9¿Qué provecho saca el trabajador de su afán? 10He visto la tarea que Dios ha dado a los hombres para mantenerlos ocupados. 11Todo lo hizo hermoso en su tiempo, y puso la eternidad en el corazón humano; pero nadie alcanza a comprender la obra que Dios ha hecho de principio a fin. 12Sé que no hay nada mejor para ellos que gozar de la vida y hacer el bien mientras vivan. 13Y también, que todos coman, beban y hallen satisfacción en todo su trabajo; esto es don de Dios. 14Sé que todo lo que Dios hace permanece para siempre; nada se le puede añadir, y nada se le puede quitar. Así lo ha hecho para que los hombres teman delante de él. 15Lo que es, ya fue; y lo que ha de ser, ya fue; y Dios busca lo que ha pasado.
Maldad en el lugar de la justicia
16Vi además bajo el sol: maldad en el lugar del juicio, y maldad en el lugar de la justicia. 17Dije en mi corazón: «Dios juzgará al justo y al impío, porque allí hay un tiempo para cada asunto y para cada obra». 18Dije en mi corazón: «Dios prueba a los hombres, para que vean que ellos mismos son como animales». 19Los hombres y los animales comparten una misma suerte: como muere el uno, así muere el otro; ambos tienen un mismo aliento. El hombre no tiene ventaja sobre el animal; todo es vapor. 20Todos van a un mismo lugar; todos vinieron del polvo, y todos vuelven al polvo. 21¿Quién sabe si el espíritu del hombre sube hacia arriba, y si el espíritu del animal desciende a la tierra? 22Así vi que no hay nada mejor que el hombre se alegre en su trabajo, pues esa es su porción. Porque ¿quién lo llevará para que vea lo que ha de suceder después de él?