Moscas muertas en el aceite
Dichos sobre lo poco que basta para echar a perder mucho: moscas muertas en el perfume, esclavos a caballo y príncipes a pie, un necio que habla hasta arruinarse. La calma apacigua la ira del gobernante; un techo que se hunde y una palabra descuidada en la alcoba empiezan en pequeño.
10 1Las moscas muertas hacen que el aceite del perfumista apeste y fermente; así, un poco de necedad pesa más que la sabiduría y la honra. 2El corazón del sabio se inclina a su derecha, pero el corazón del necio a su izquierda. 3Aun cuando el necio va por el camino, le falta juicio, y a todos les muestra que es un necio. 4Si la ira del gobernante se levanta contra ti, no dejes tu puesto, porque la calma aplaca grandes ofensas.
5Hay un mal que he visto debajo del sol, la clase de error que procede de un gobernante: 6la necedad es puesta en muchos lugares altos, mientras que los ricos se sientan en posiciones bajas. 7He visto siervos a caballo, y príncipes andando a pie como siervos. 8El que cava un foso puede caer en él, y al que rompe un muro puede morderlo una serpiente. 9El que extrae piedras de la cantera puede lastimarse con ellas, y el que parte leños se pone en peligro con ellos. 10Si el hacha está desafilada y no se afila su filo, hay que usar más fuerza; pero la sabiduría trae éxito.
11Si la serpiente muerde antes de ser encantada, de nada le sirve al encantador. 12Las palabras del sabio le traen favor, pero los labios del necio lo consumen. 13El comienzo de sus palabras es necedad, y el fin de su charla es locura perversa. 14Sin embargo, el necio sigue hablando. Nadie sabe lo que ha de venir, ¿y quién puede decirle a alguien lo que sucederá después de él?
15Los necios se agotan con su trabajo, pues ni siquiera conocen el camino a la ciudad. 16¡Ay de ti, tierra, cuando tu rey es un niño y tus príncipes banquetean por la mañana! 17¡Bienaventurada tú, tierra, cuando tu rey es hijo de nobles y tus príncipes banquetean a su debido tiempo—para fortalecerse, y no para embriagarse! 18Por la pereza se hunden las vigas, y por las manos ociosas gotea la casa. 19El pan se hace para la risa, y el vino alegra la vida, y el dinero responde a todo. 20No maldigas al rey ni aun en tus pensamientos, y no maldigas al rico ni aun en tu alcoba, porque un ave del cielo puede llevar tus palabras, y una criatura alada puede dar a conocer lo que dices.