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Colosenses 4

Libro

Andad sabiamente, orad con fidelidad

Pablo pide oración para que nuestro Padre abra una puerta al mensaje aun mientras él está encadenado, anima a hablar con gracia y sazonado con sal ante los de afuera, y luego nombra a sus amigos uno por uno: Tíquico, Onésimo, Epafras que ora intensamente por ellos, Lucas, Marcos.

Capítulo 4.

Amos, dad a vuestros siervos lo que es justo y equitativo, pues sabéis que también vosotros tenéis un Amo en el cielo.

Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias. Orad también por nosotros, para que nuestro Padre nos abra una puerta para anunciar el mensaje, a fin de proclamar el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, para que lo dé a conocer con claridad, como debo hablar.

Andad sabiamente para con los de afuera, aprovechando bien cada oportunidad. Que vuestra palabra sea siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis responder a cada uno. a a v6 Sazonada con sal: reflexiva y atrayente, palabras dignas de ser escuchadas.

Amados colaboradores

Tíquico, nuestro amado hermano, fiel servidor y consiervo en el Señor, os contará todo lo que a mí se refiere. Os lo he enviado precisamente para esto: para que conozcáis nuestra situación y él anime vuestros corazones, junto con Onésimo, el fiel y amado hermano, que es uno de vosotros. Ellos os contarán todo lo que aquí sucede.

Os saludan Aristarco, mi compañero de prisión, y Marcos, el primo de Bernabé, acerca de quien recibisteis instrucciones: si va a vosotros, recibidlo bien, y Jesús, llamado Justo. Estos son los únicos judíos entre mis colaboradores por el reino de nuestro Padre, y han sido un consuelo para mí.

Os saluda Epafras, que es uno de vosotros, siervo de Cristo Jesús, siempre luchando por vosotros en sus oraciones, para que os mantengáis firmes, maduros y plenamente seguros en todo lo que nuestro Padre quiere. Puedo dar testimonio de que ha trabajado mucho por vosotros, y por los que están en Laodicea y en Hierápolis. Os saludan Lucas, el amado médico, y también Demas.

Saludad a los hermanos que están en Laodicea, y a Ninfas y a la iglesia que está en su casa. Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que se lea también en la iglesia de los laodicenses, y leed vosotros la que viene de Laodicea. Y decid a Arquipo: «Procura cumplir el ministerio que recibiste en el Señor».

Yo, Pablo, escribo este saludo de mi propia mano. Acordaos de mis cadenas. La gracia sea con vosotros.

A young man reading the Father's Heart Bible print edition in a coffee shop Ya impreso

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