El hijo de perdición viene
Los tesalonicenses han oído, quizá por una carta falsificada, que el día del Señor ya llegó. Pablo dice que no: primero viene la rebelión, y el hombre de maldad que se sienta en el templo de nuestro Padre proclamándose Dios. Mientras tanto, manténganse firmes y retengan lo que se les enseñó.
2 1Hermanos, os rogamos acerca de la venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, 2que no os dejéis conmover fácilmente en vuestro entendimiento, ni os alarméis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta que parezca ser nuestra, diciendo que el día de nuestro Señor ya ha llegado. 3Que nadie os engañe en ninguna manera; porque ese día no vendrá sin que primero venga la rebelión y se manifieste el hombre de iniquidad, destinado a la perdición, 4el cual se opone y se exalta a sí mismo por encima de todo lo que se llama dios o es objeto de adoración, hasta el punto de sentarse en el templo de nuestro Padre, proclamándose Dios. a a v4 Aquí se deja «Dios» sin más porque es la falsa pretensión del inicuo, que se exalta a sí mismo: una imitación falsificada del Padre contra quien se rebela. 5¿No os acordáis de que, cuando todavía estaba con vosotros, os decía estas cosas? 6Y ahora sabéis qué es lo que ahora lo detiene, a fin de que sea manifestado a su debido tiempo. 7Porque el misterio de la iniquidad ya está en acción; solo que el que ahora lo detiene continuará hasta que sea quitado de en medio. 8Entonces se manifestará el inicuo, a quien el Señor Jesús derribará con el aliento de su boca y destruirá con el resplandor de su venida. 9La venida del inicuo es por obra de Satanás, con todo poder, señales y prodigios falsos, 10y con todo engaño de maldad para los que se pierden, por cuanto no quisieron amar la verdad para ser salvos. 11Por esto nuestro Padre les envía un poder engañoso, para que crean lo que es falso, 12a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.
Permaneced firmes en el llamamiento del Padre
13Pero nosotros debemos siempre dar gracias a nuestro Padre por vosotros, hermanos amados por el Señor, porque nuestro Padre os escogió como primicias para salvación, mediante la obra santificadora del Espíritu Santo y la fe en la verdad. 14A esto os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. 15Así que, hermanos, estad firmes y retened las tradiciones que os enseñamos, sea de palabra o por carta nuestra.
16Y el mismo Señor nuestro Jesucristo, y nuestro Padre, que nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, 17conforte vuestros corazones y os fortalezca en toda buena obra y palabra.