El Padre restaura su tierra
La sunamita vuelve del hambre que nuestro Padre había anunciado y recupera su tierra justo cuando Giezi le está contando al rey su historia. En Damasco, Eliseo llora al decirle a Hazael lo que hará a Israel; al día siguiente Hazael asfixia a su señor y se apodera del trono.
8 1Eliseo le había dicho a la mujer cuyo hijo él había revivido: «Levántate y vete, tú y tu familia, y quédate donde puedas, porque nuestro Padre ha llamado al hambre, que vendrá sobre la tierra por siete años».
2La mujer se levantó e hizo conforme a la palabra del varón de nuestro Padre, y se fue con su familia a vivir en tierra de los filisteos por siete años. 3Al cabo de los siete años, la mujer volvió de la tierra de los filisteos, y fue a suplicar al rey por su casa y por su tierra. 4El rey estaba hablando con Giezi, criado del varón de nuestro Padre: «Cuéntame todas las grandes cosas que Eliseo ha hecho». 5Y mientras Giezi le contaba al rey cómo Eliseo había revivido a un muerto, la mujer cuyo hijo él había revivido vino a clamar al rey por su casa y por su campo. Entonces Giezi dijo: «Mi señor el rey, esta es la mujer, y este es su hijo, a quien Eliseo revivió».
6El rey le preguntó a la mujer, y ella se lo explicó. Entonces el rey le asignó un oficial, diciendo: «Restitúyele todo lo que era suyo, y todos los frutos de sus campos desde el día que dejó la tierra hasta ahora».
El Padre revela el ascenso de Hazael
7Eliseo llegó a Damasco. Ben-adad, rey de Siria, estaba enfermo, y le avisaron: «El varón de Dios ha venido acá».
8El rey le dijo a Hazael: «Toma un presente, ve a recibir al varón de Dios, y consulta por medio de él a Jehová, diciendo: ¿Sanaré de esta enfermedad?».
9Hazael fue a recibirlo, llevando consigo un presente de todo lo mejor de Damasco, la carga de cuarenta camellos. Y al llegar, se puso delante de él y dijo: «Tu hijo Ben-adad, rey de Siria, me ha enviado a preguntarte: ¿Sanaré de esta enfermedad?».
10Eliseo le respondió: «Ve, dile: De cierto sanarás. Pero nuestro Padre me ha mostrado que de cierto morirá». 11Y fijó en él la mirada hasta que Hazael se sintió avergonzado. Entonces el varón de nuestro Padre lloró.
12«¿Por qué llora mi señor?», le preguntó Hazael. Y él respondió: «Porque sé el mal que harás a los hijos de Israel: pondrás fuego a sus fortalezas, matarás a espada a sus jóvenes, estrellarás contra el suelo a sus niños, y abrirás el vientre de sus mujeres encintas».
13Hazael replicó: «¿Qué es tu siervo, un perro, para que haga tan grande cosa?». Y Eliseo respondió: «Nuestro Padre me ha mostrado que tú llegarás a ser rey de Siria».
14Hazael se apartó de Eliseo y volvió a su señor, quien le preguntó: «¿Qué te dijo Eliseo?». Y él respondió: «Me dijo que de cierto sanarás».
15Al día siguiente, Hazael tomó un paño grueso, lo empapó en agua y lo extendió sobre el rostro del rey, y este murió. Y Hazael reinó en su lugar.
Joram reina en Judá
16En el año quinto de Joram hijo de Acab, rey de Israel, siendo Josafat rey de Judá, comenzó a reinar Joram hijo de Josafat, rey de Judá. 17Tenía treinta y dos años cuando comenzó a reinar, y reinó ocho años en Jerusalén. 18Anduvo en el camino de los reyes de Israel, como hizo la casa de Acab, porque se había casado con una hija de Acab. E hizo lo malo ante los ojos de nuestro Padre. 19Con todo, nuestro Padre no quiso destruir a Judá, por amor a David su siervo, según le había prometido darle una lámpara a él y a sus hijos para siempre.
20En sus días Edom se rebeló contra el dominio de Judá, y estableció su propio rey. 21Joram pasó a Zair con todos sus carros; y levantándose de noche, atacó a los edomitas que lo tenían rodeado y a los capitanes de los carros; pero el ejército huyó a sus tiendas. 22Así se ha rebelado Edom contra el dominio de Judá hasta el día de hoy. También Libna se rebeló en aquel mismo tiempo. 23Los demás hechos de Joram, y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 24Y Joram durmió con sus padres, y fue sepultado con ellos en la Ciudad de David; y su hijo Ocozías reinó en su lugar.
Ocozías reina en Judá
25En el año duodécimo de Joram hijo de Acab, rey de Israel, comenzó a reinar Ocozías hijo de Joram, rey de Judá. 26Ocozías tenía veintidós años cuando comenzó a reinar, y reinó un año en Jerusalén. El nombre de su madre era Atalía, nieta de Omri, rey de Israel. 27Anduvo en el camino de la casa de Acab, e hizo lo malo ante los ojos de nuestro Padre, como la casa de Acab, pues era yerno de la casa de Acab.
28Fue con Joram hijo de Acab a la guerra contra Hazael, rey de Siria, en Ramot de Galaad, donde los sirios hirieron a Joram. 29Y el rey Joram volvió a Jezreel para curarse de las heridas que los sirios le habían hecho en Ramá, cuando peleó contra Hazael, rey de Siria. Y Ocozías hijo de Joram, rey de Judá, descendió a Jezreel para ver a Joram hijo de Acab, porque estaba herido.