Nuestro Padre corrige a su rey descarriado
Jehú sale al encuentro del rey que regresa con una pregunta: ¿debes ayudar al impío? Josafat responde recorriendo el pueblo y nombrando jueces; les dice que juzgan para nuestro Padre y no para los hombres, y que en él no hay injusticia, favoritismo ni soborno.
19 1Josafat, rey de Judá, volvió en paz a su casa en Jerusalén. 2Jehú, hijo de Hanani, el vidente, salió al encuentro del rey Josafat y le preguntó: «¿Acaso debes ayudar al impío y amar a los que aborrecen a nuestro Padre? Por esto ha venido sobre ti la ira de nuestro Padre. 3Pero aun así se ha hallado en ti algo bueno: quitaste de la tierra las imágenes de Asera y dispusiste tu corazón para buscar a nuestro Padre».
4Josafat habitó en Jerusalén, y volvió a salir de nuevo entre el pueblo, desde Beerseba hasta la región montañosa de Efraín, y los hizo volver a nuestro Padre, Dios de sus antepasados. 5Nombró jueces en la tierra, en todas las ciudades fortificadas de Judá, ciudad por ciudad. 6Y dijo a los jueces: «Mirad lo que hacéis, porque no juzgáis en lugar de los hombres, sino en lugar de nuestro Padre, y él está con vosotros en cada caso que decidís. 7Sea, pues, el temor de nuestro Padre sobre vosotros. Velad y obrad, porque en nuestro Padre no hay injusticia, ni acepción de personas, ni soborno».
8También en Jerusalén Josafat nombró a algunos de los levitas, sacerdotes y jefes de las familias paternas de Israel, para impartir el juicio de nuestro Padre y para resolver los pleitos; y volvieron a Jerusalén. 9Y les mandó, diciendo: «Obraréis así, en el temor de nuestro Padre, con fidelidad y de todo corazón. 10En cualquier pleito que vengan a traeros vuestros hermanos que habitan en sus ciudades —sea por causa de sangre, o por ley y mandamiento, estatutos y ordenanzas—, amonestadlos, para que no incurran en culpa ante nuestro Padre, y venga la ira sobre vosotros y sobre vuestros hermanos. Haced esto, y no incurriréis en culpa. 11Y he aquí, Amarías el sumo sacerdote os presidirá en todo asunto de nuestro Padre; y Zebadías, hijo de Ismael, príncipe de la tribu de Judá, en todo asunto del rey. También los levitas os servirán como oficiales. Esforzaos, pues, y obrad; y sea nuestro Padre con los que hacen el bien».