La gracia se desborda por la generosidad
La ofrenda de ayuda comenzada hace un año sigue sin terminarse. Pablo se niega a imponerla. Señala a los macedonios, pobres y afligidos, que dieron más allá de sus fuerzas por la gracia de nuestro Padre, pide solo equidad entre las iglesias y envía a Tito con testigos para que nadie pueda cuestionar el dinero.
8 1Queremos que sepáis, hermanos, acerca de la gracia de nuestro Padre dada en las iglesias de Macedonia. 2Probados por gran tribulación, su desbordante gozo y su profunda pobreza se desbordaron en rica generosidad. 3Porque doy testimonio: dieron conforme a sus fuerzas, y aun más allá de ellas, de entera voluntad. 4Rogándonos con insistencia el favor y la participación de servir a los santos. 5No fue como esperábamos: se dieron a sí mismos primero al Señor, y luego a nosotros, por la voluntad de nuestro Padre. 6Por eso animamos a Tito a que también llevara a término esta obra de gracia entre vosotros, tal como ya la había comenzado. 7Pero así como sobresalís en todo—en fe, en palabra, en conocimiento, en toda diligencia, y en el amor que os tenemos—procurad sobresalir también en esta generosa ofrenda. 8Esto no es un mandamiento: estoy probando la autenticidad de vuestro amor por medio de la diligencia de otros. 9Conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo: siendo rico, se hizo pobre por vosotros, para que su pobreza os hiciera ricos. 10Mi parecer sobre esto: os conviene a vosotros, que hace un año comenzasteis no solo a hacerlo, sino también a quererlo. 11Ahora llevad también a término el hacerlo, para que el afán de quererlo corresponda al cumplirlo conforme a lo que tenéis. 12Si el afán está presente, es aceptable según lo que uno tiene, no según lo que le falta. 13No quiero decir que otros sean aliviados mientras vosotros seáis cargados, sino que haya equidad. 14Ahora mismo vuestra abundancia debe suplir la necesidad de ellos, para que la abundancia de ellos supla vuestra necesidad, y haya igualdad. 15Como está escrito: «el que recogió mucho no tuvo de más; y el que recogió poco, no tuvo de menos.»
Tito enviado con sincera diligencia
16Gracias a nuestro Padre, que puso en el corazón de Tito la misma sincera diligencia que yo tengo por vosotros. 17Pues no solo aceptó nuestra súplica, sino que—siendo él mismo más diligente—va hacia vosotros por su propia decisión. 18Con él enviamos al hermano cuya labor en el evangelio es alabada por todas las iglesias. 19Y no solo esto—las iglesias también lo designaron para viajar con nosotros en este generoso donativo que administramos, para la gloria del Señor mismo y como muestra de nuestro afán. 20Disponemos esto para que nadie pueda reprocharnos por este generoso donativo que administramos, 21porque procuramos lo que es honroso no solo delante del Señor, sino también delante de los hombres. 22Enviamos con ellos a nuestro hermano, a quien muchas veces hemos probado y hallado diligente en muchas cosas, y ahora mucho más diligente por la gran confianza que tiene en vosotros. 23En cuanto a Tito: es mi compañero y colaborador para con vosotros. En cuanto a nuestros hermanos: son mensajeros de las iglesias, gloria de Cristo. 24Mostradles, pues, delante de las iglesias, la prueba de vuestro amor y de nuestra jactancia acerca de vosotros.