Asa busca a nuestro Padre y halla reposo
Asa quita los altares extranjeros y los lugares altos, y la tierra tiene diez años de tranquilidad para edificar. Cuando un ejército cusita de un millón avanza contra él, su oración es que solo su Padre puede ayudar al débil frente al poderoso, y los cusitas son destrozados.
14 1Abías reposó con sus antepasados, y lo sepultaron en la Ciudad de David. Y reinó en su lugar su hijo Asa, y en sus días tuvo la tierra paz diez años. 2Asa hizo lo bueno y lo recto ante los ojos de nuestro Padre. 3Quitó los altares extraños y los lugares altos, destrozó las columnas sagradas y derribó las imágenes de Asera. 4Y mandó a Judá que buscara a nuestro Padre, el Dios de sus antepasados, y que cumpliera la ley y el mandamiento. 5Quitó también de todas las ciudades de Judá los lugares altos y los altares de incienso, y el reino tuvo paz bajo su gobierno. 6Edificó ciudades fortificadas en Judá, porque la tierra estaba en paz. En aquellos años no tuvo guerra, porque nuestro Padre le había dado reposo. 7Dijo, pues, a Judá: «Edifiquemos estas ciudades y rodeémoslas de muros, torres, puertas y barras. La tierra aún es nuestra, porque hemos buscado a nuestro Padre; lo buscamos, y él nos ha dado reposo por todas partes». Así edificaron y prosperaron.
8Tenía Asa un ejército de trescientos mil hombres de Judá con grandes escudos y lanzas, y doscientos ochenta mil de Benjamín con escudos y arcos, todos hombres valientes.
9Zera el cusita salió contra ellos con un ejército de un millón de hombres y trescientos carros, y avanzó hasta Maresa. 10Asa salió contra él, y ordenaron la batalla en el valle de Sefata, junto a Maresa. 11Entonces Asa clamó a nuestro Padre su Dios: «Padre, solo tú puedes ayudar al débil contra el poderoso. Ayúdanos, Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra esta gran multitud. Tú eres nuestro Dios; que no prevalezca contra ti ningún simple mortal».
12Y nuestro Padre derrotó a los cusitas delante de Asa y delante de Judá, y los cusitas huyeron. 13Asa y su gente los persiguieron hasta Gerar, y cayeron los cusitas hasta no quedar ninguno con vida, porque fueron destrozados delante de nuestro Padre y de su ejército. Y los hombres de Judá se llevaron un gran botín. 14Atacaron todas las ciudades alrededor de Gerar, porque el terror de nuestro Padre había caído sobre ellas. Saquearon todas las ciudades, pues había en ellas mucho botín. 15Atacaron también las tiendas de los pastores, se llevaron muchas ovejas y camellos, y volvieron a Jerusalén.