Andar de una manera que agrada a nuestro Padre
Primero, santidad práctica: pureza sexual, no agraviar al hermano, ocuparse de los propios asuntos y trabajar con las manos para no depender de nadie. Luego, la respuesta a su dolor: los muertos no quedarán atrás, sino que nuestro Padre los traerá primero a casa cuando venga el Señor.
4 1Por lo demás, hermanos, os pedimos y exhortamos en el Señor Jesús que, así como recibisteis de nosotros cómo debéis andar y agradar a nuestro Padre —y así como lo estáis haciendo—, así abundéis en ello cada vez más. 2Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por medio del Señor Jesús. 3Pues esta es la voluntad de nuestro Padre: vuestra santificación, que os apartéis de la inmoralidad sexual; 4que cada uno de vosotros sepa tomar esposa para sí en santidad y honor, 5no llevado por la pasión de la concupiscencia, como las naciones que no conocen a nuestro Padre; 6que nadie agravie ni se aproveche de su hermano en este asunto, porque el Señor es vengador de todas estas cosas, como ya os lo dijimos antes y os lo advertimos solemnemente. 7Pues nuestro Padre no nos llamó a la impureza, sino a la santidad. 8Por tanto, el que desecha esto, no desecha a un hombre, sino a nuestro Padre, que os da su Espíritu Santo. a a v8 Aquí nuestro Padre da su Espíritu Santo —el Padre y el Espíritu nombrados juntos—, atrayendo al lector al amor que nos hace santos.
9En cuanto al amor fraternal, no tenéis necesidad de que nadie os escriba, porque vosotros mismos habéis sido enseñados por nuestro Padre a amaros unos a otros. 10Y en verdad lo hacéis con todos los hermanos por toda Macedonia. Pero os exhortamos, hermanos, a que abundéis en ello cada vez más; 11y que os propongáis vivir en tranquilidad, ocuparos de vuestros propios asuntos y trabajar con vuestras propias manos, tal como os lo hemos mandado, 12para que andéis dignamente ante los de afuera y no dependáis de nadie.
El Padre lleva a sus hijos a casa
13No queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los demás que no tienen esperanza. 14Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también nuestro Padre traerá con él, por medio de Jesús, a los que durmieron. 15Por lo cual os decimos esto por palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que quedamos hasta la venida del Señor, de ningún modo precederemos a los que durmieron. 16Porque el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de nuestro Padre, y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17Luego, nosotros que aún vivimos, que quedamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire; y así estaremos siempre con el Señor. 18Por tanto, alentaos unos a otros con estas palabras.