Nuestro Padre elige a David como rey
Samuel va a Belén con miedo y pasa por alto a siete hijos imponentes, porque nuestro Padre mira el corazón. Llaman al menor, que estaba con las ovejas, y es ungido. El Espíritu viene con poder sobre David, y se aparta de Saúl, que luego contrata a David para tocar el arpa en su tormento.
16 1Nuestro Padre dijo a Samuel: «¿Hasta cuándo llorarás por Saúl, si yo lo he rechazado como rey sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite; ve, te envío a Isaí de Belén, porque de entre sus hijos me he escogido un rey». a a v1 Un cuerno de aceite es un frasco hecho del cuerno de un animal, usado para llevar el aceite de la unción.
2Samuel dijo: «¿Cómo puedo ir? Si Saúl lo oye, me matará». Nuestro Padre dijo: «Lleva contigo una becerra y di: “He venido a ofrecer sacrificio al Padre”.
3Invita a Isaí al sacrificio; yo te mostraré lo que has de hacer. Unge para mí a aquel que yo te indique».
4Samuel hizo como nuestro Padre le dijo y fue a Belén. Sus ancianos salieron a su encuentro temblando, y le preguntaron: «¿Vienes en paz?».
5«En paz —respondió—. He venido a ofrecer sacrificio a nuestro Padre. Consagraos y venid conmigo al sacrificio». Entonces consagró a Isaí y a sus hijos, y los llamó al sacrificio. 6Cuando llegaron, Samuel vio a Eliab y pensó: «¡Sin duda este es el ungido de nuestro Padre!».
7Pero nuestro Padre dijo a Samuel: «No mires su apariencia ni su estatura; yo lo he rechazado. La gente no ve como veo yo: ellos miran lo de afuera, pero yo, tu Padre, miro el corazón».
8Entonces Isaí llamó a Abinadab y lo hizo pasar delante de Samuel. Pero Samuel dijo: «Tampoco a este ha escogido nuestro Padre». 9Luego Isaí hizo pasar a Sama. Pero Samuel dijo: «Tampoco a este ha escogido nuestro Padre». 10Isaí hizo pasar a sus siete hijos delante de Samuel, pero Samuel dijo: «A ninguno de estos ha escogido nuestro Padre». 11Samuel preguntó a Isaí: «¿Están aquí todos tus hijos?». «Queda el menor —dijo Isaí—, que está cuidando las ovejas». «Manda a buscarlo —dijo Samuel—; no nos sentaremos hasta que él venga».
12Isaí mandó a buscarlo y lo trajo. Era rubio y sano, de hermosos ojos y buen parecer. Entonces nuestro Padre dijo: «Levántate y úngelo; este es».
13Samuel tomó el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos, y desde aquel día en adelante el Espíritu de nuestro Padre vino con poder sobre David. Luego Samuel partió hacia Ramá.
David entra al servicio del rey
14El Espíritu de nuestro Padre se había apartado de Saúl, y un espíritu dañino de parte de nuestro Padre lo atormentaba. b b v14 Aun un espíritu dañino obra solo por permiso de nuestro Padre; aquí él retira su protección de Saúl en juicio, aunque él mismo nunca es el autor del mal. 15Los siervos de Saúl le dijeron: «Mira, un espíritu dañino de parte de nuestro Padre te está atormentando. 16Que nuestro señor mande a sus siervos que están aquí buscar a un buen tañedor de arpa. Cuando venga sobre ti el espíritu dañino de parte de nuestro Padre, él tocará y tú te recuperarás».
17Así que Saúl dijo a sus siervos: «Buscadme a alguien que toque bien y traédmelo».
18Uno de los siervos respondió: «He visto a un hijo de Isaí de Belén que toca bien: es valiente, guerrero, de buen hablar, de buen parecer, y nuestro Padre está con él».
19Saúl envió mensajeros a Isaí, diciendo: «Envíame a David, tu hijo, el que está con las ovejas».
20Isaí cargó un asno con pan, un odre de vino y un cabrito, y los envió a Saúl con su hijo David. 21David llegó a Saúl y entró a su servicio. Saúl lo amó mucho, y David llegó a ser su escudero. 22Saúl mandó decir a Isaí: «Deja que David se quede a mi servicio, porque ha hallado gracia ante mí». 23Cada vez que el espíritu dañino de parte de nuestro Padre venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba. Saúl sentía alivio y se ponía mejor, y el espíritu malo se apartaba de él.