Pablo escribe a los corintios
Pablo aborda las divisiones, el desorden y la confusión moral de una joven iglesia en apuros—y le da a la iglesia su mayor capítulo sobre el amor.
1 1Pablo, llamado a ser apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de nuestro Padre, y el hermano Sóstenes, 2a la iglesia de nuestro Padre que está en Corinto: a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos, con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro. 3Gracia y paz a ustedes de parte de nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Agradecidos por la gracia de nuestro Padre
4Siempre doy gracias a mi Padre por ustedes, por la gracia que nuestro Padre les dio en Cristo Jesús, 5porque en él fueron enriquecidos en todo, en toda palabra y en todo conocimiento, 6así como el testimonio acerca de Cristo fue confirmado entre ustedes, 7de modo que no les falta ningún don mientras esperan con anhelo la revelación de nuestro Señor Jesucristo, 8el cual también los mantendrá firmes hasta el fin, irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. 9Fiel es nuestro Padre, por medio del cual fueron llamados a la profunda comunión con su Hijo, Jesucristo nuestro Señor.
La familia debe estar unida
10Hermanos, les ruego, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos estén de acuerdo; que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén unidos en un mismo sentir y un mismo propósito. 11Porque los de Cloé me han informado, hermanos míos, que hay contiendas entre ustedes. 12Es decir: cada uno de ustedes dice: «Yo soy de Pablo», «Yo soy de Apolos», «Yo soy de Cefas», «Yo soy de Cristo». 13¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por ustedes? ¿O fueron bautizados en el nombre de Pablo? 14Doy gracias a nuestro Padre de que no bauticé a ninguno de ustedes, sino a Crispo y a Gayo, 15para que nadie diga que fueron bautizados en mi nombre. 16También bauticé a la familia de Estéfanas; fuera de estos, no sé si bauticé a algún otro. 17Pues Cristo no me envió a bautizar, sino a predicar las buenas nuevas; y no con palabras de sabiduría humana, para que no se prive de su poder a la cruz de Cristo.
El poder de la cruz
18El mensaje de la cruz es locura para los que se pierden, pero para nosotros los que somos salvos es el poder de nuestro Padre.
19Porque escrito está: «Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos».
20¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿Acaso no ha hecho nuestro Padre que la sabiduría del mundo sea locura? 21Pues ya que, en la sabiduría de nuestro Padre, el mundo no lo conoció mediante su propia sabiduría, tuvo a bien nuestro Padre salvar a los creyentes por la locura de lo que predicamos. 22Porque los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, 23pero nosotros proclamamos a Cristo crucificado: para los judíos, piedra de tropiezo, y para los gentiles, locura; 24pero para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es el poder de nuestro Padre y la sabiduría de nuestro Padre. 25Porque lo insensato de nuestro Padre es más sabio que los hombres, y lo débil de nuestro Padre es más fuerte que los hombres.
26Consideren su llamamiento, hermanos: no muchos sabios según criterios humanos, no muchos poderosos, no muchos de noble cuna. 27Pero nuestro Padre escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y nuestro Padre escogió lo débil del mundo para avergonzar a lo fuerte, 28y lo vil y despreciado del mundo escogió nuestro Padre, y lo que no es, para anular lo que es, 29a fin de que nadie se jacte delante de nuestro Padre. 30Por él ustedes están en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de parte de nuestro Padre: nuestra justicia, santificación y redención, a a v30 En Cristo, el Padre nos da todo lo que necesitamos: Cristo mismo llega a ser nuestra sabiduría, nuestra justicia, nuestra santidad y nuestra libertad. El regalo es una Persona. 31para que, como está escrito: «El que se jacta, que se jacte en el Señor».