Todavía creciendo en el Padre
Los corintios se están dividiendo en clubes de admiradores —yo soy de Pablo, yo soy de Apolos— y Pablo lo llama infancia. El que planta y el que riega no son nada; nuestro Padre es quien da el crecimiento. Lo que cada uno edifique sobre el único fundamento quedará al descubierto por el fuego.
3 1Hermanos, no pude hablarles como a personas del Espíritu, sino como a personas de la carne, como a niños en Cristo. 2Les di leche, no alimento sólido, porque todavía no estaban preparados. Y aun ahora todavía no lo están. 3Todavía son carnales. Pues habiendo entre ustedes celos y rivalidad, ¿no son carnales y viven según criterios humanos? 4Porque cuando uno dice: «Yo sigo a Pablo», y otro: «Yo sigo a Apolos», ¿no están actuando como simples humanos?
5¿Qué es, entonces, Apolos? ¿Qué es Pablo? Siervos por medio de los cuales creyeron, según lo que el Señor concedió a cada uno. 6Yo planté, Apolos regó, pero nuestro Padre dio el crecimiento. 7Así que ni el que planta ni el que riega es algo, sino nuestro Padre, que da el crecimiento. 8El que planta y el que riega son una misma cosa; cada uno recibirá su propia recompensa conforme a su propio trabajo. 9Porque somos colaboradores de nuestro Padre; ustedes son su campo, su edificio.
10Según la gracia que nuestro Padre me dio, puse un fundamento como sabio maestro de obras, y otro edifica sobre él. Pero cuide cada uno cómo edifica sobre él. 11Porque nadie puede poner otro fundamento que el ya puesto, el cual es Jesucristo. 12Ahora bien, si alguien edifica sobre el fundamento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno u hojarasca, 13la obra de cada uno se hará evidente, pues el Día la revelará, porque el fuego la pondrá al descubierto, y ese mismo fuego probará de qué clase es la obra de cada uno. 14Si la obra que alguien ha edificado permanece, recibirá recompensa. 15Si la obra de alguien se quema, él sufrirá pérdida; aunque él mismo será salvo, pero como quien pasa a través del fuego.
16¿No saben que ustedes son el templo de nuestro Padre, y que el Espíritu de nuestro Padre vive en ustedes? 17Si alguien destruye el templo de nuestro Padre, nuestro Padre lo destruirá a él. Porque el templo de nuestro Padre es santo, y ese templo son ustedes.
18Nadie se engañe a sí mismo. Si alguien entre ustedes se cree sabio en este mundo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. 19Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para nuestro Padre. Pues la Escritura dice: «Él atrapa a los sabios en su astucia», 20y también: «Nuestro Padre conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos». 21Así que nadie se gloríe en los hombres. Porque todas las cosas son de ustedes, 22sea Pablo, o Apolos, o Cefas, o el mundo, o la vida, o la muerte, o lo presente, o lo por venir; todo es de ustedes, 23y ustedes son de Cristo, y Cristo es de nuestro Padre.